
Hace unos días se propagó, como lo hace un virus en los recipientes de un banco de sangre, la noticia del lanzamiento de un nuevo ’souvenir publicitario’, artífice promocional de la ‘marca país’ (¿acaso hay una? y si la hay, ¿cuál es?), pero más exactamente, burla nacional. Si acaso cabe la posibilidad de lanzar un título más acorde para esta noticia y que guarde absoluta fidelidad con los conceptos éticos que su concepción no repara en ultrajar, como lo son el respeto por el dolor, la muerte, la destrucción y la dignidad de quienes lo perdieron todo (caso gran parte de Ica) o, cuando menos, la calma (caso parte de Lima), o digamos nada (caso ministro de la producción y secuaces), a causa del terremoto de 7.9 grados (aunque ya sabemos que fueron más de 8 ) en la escala de Richter del pasado 15 de agosto, pues adelante con la nomenclatura, hasta entonces proseguiré con los adjetivos elegidos para la ocasión.
Irrisoria y cuestionable buena voluntad la de su creador y artífice quien, no contento con la vergüenza pública que hace pasar al Perú ante la opinión internacional (esto no se queda en casa, sino que constituye un precedente absurdo de autoburla nacional, algo así como el fenómeno de la discriminación de los mestizos hacia los mestizos, o yendo más lejos, el siempre vigente conflicto del Medio Oriente: palestinos contra palestinos, lo cual hace tanto indeseable como innecesaria la existencia de enemigos foráneos, ya que se tiene al asesino ‘en casa’), coge esta vez la gastada careta del ofendido lanzando aletazos de ahogado moral, pues sin duda alguna, no parece interesarle y/o tener la más remota idea de lo que supone ser un hombre, léase desde el sentido de la ética, la moral, la probidad, la integridad y la justicia comprendidas en esta palabra que no en vano evoluciona a través de los tiempos.
“Duele que haya habido interpretaciones, incluso caricaturas y frases ofensivas, a nadie se le puede ocurrir que ningún ministro quiera burlarse de Pisco, esto ha sido con la mejor intención” - Rafael Rey
Caricaturas y frases ofensivas dice, y ahora nos preguntamos, ¿quién es el que hace caricaturas con un nombre tan ligero como indignante, acerca del desastre nacional del terremoto que enlutó a Pisco y otras tantas ciudades de Ica, las cuales resultan bastante ofensivas no sólo en la zona de desastre, sino a nivel nacional, es más, cruza fronteras, es una burla universal, cuando menos un absurdo?, como si se tratase de un par de llaveros que se distribuyen en la gran manzana la semana que le sigue al 11 de septiembre, unos con las torres gemelas en formato mini, otros con la caricatura (usemos una de sus palabras) de Bin Laden, todas con una frase desafortunada al costado, y para terminar de cavar el hoyo, repartámosla a entidades, firmas, naciones o, si queremos ver tripas, víceras y mucha, mucha sangre, solo tendríamos que dársela de ‘recuerdo’ a los bomberos que participaron en la remoción de escombros, como ‘agradecimiento’, ‘en honor al mérito’, o al centenar de deudos, a manera de ‘reconocimiento’, y pondríamos algo similar a lo que algun(os) compatriota(s) (¡y como me da vergüenza decirlo!), colocaron en los alrededores de la mentada botella, tan solo cambiando la palabra Pisco por New York, Perú por Estados Unidos y, claro, la fecha:
“La milenaria ciudad de Pisco, en muestra de eterna gratitud por su solidaridad y ayuda tras el terremoto del 15 de agosto de 2007. Con afecto, el pueblo de Perú y el pueblo de Pisco”.
Esto impreso en la botella con el logo adverso podría significar: “Gobiernos, entidades, compañías, personas en general, que hicieran sus donaciones y nos brindaran su apoyo económico y hasta moral, ante el terremoto que destruyó nuestra ciudad, llévense este souvenir de recuerdo por su visita a nuestro país (perdón, pueblo), pronto les enviaremos una postal más una foto, y tal vez un incentivo de 16 mil, o hasta de 30 mil (algo similar a lo que recibieron cada uno de los llamados ‘jotitas’, futbolistas de no se qué categoría o partido y dirigentes de fútbol, respectivamente), pero ya no vengan, no, no vengan más, y menos nos ayuden, pues no lo merecemos; ya que a pesar de ser un pueblo milenario, no hemos aprendido nada todavía, y seguimos hurgando o dejando que destapen las costras de nuestras heridas y, cual seres ajenos a la civilización, los peruanos nos seguimos burlando de otros peruanos, aquellos (mucho) menos felices que nosotros, y lo hacemos a escala internacional, y si se dan cuenta, hasta los discriminamos en la web, concursos, afiches (como los del festival de cine, por lo que se empeñan en culpar a los diseñadores, como si lo que se imprimió ahi no fuera cierto), pero sobre todo en la tele, en fin, cada vez que podamos y/o nos dejen hacerlo, sin un ápice de asco; por ello, no crecemos ni mucho menos trascenderemos como Nación, aunque nos llenemos de bancos, cadenas de supermercados y rascacielos en terrenos de harina. Atentamente, la ciudad de Lima”,
parafraseando la inútil justificación al nacimiento de este ‘artículo de merchandising nacional’, después de todo, un objetivo secundario era, según declaraciones, volver a dejar en claro el origen del Pisco (que, como sabemos, no es chileno, sino peruano), lo cual, claro está, no necesita de estos artilugios publicitarios ni otras huachafadas para recordarse ni mucho menos explicarse, ya que cuando lo obvio se explica demasiado empalaga.
A propósito, nótese como para este señor (pido disculpas a los señores y también a los payasos, por calificar este absurdo de burla y a este personaje de señor), el Perú no pasa de ser un pueblito, un pueblecito, una aldea de ignorantes; pero le recuerdo que no todos nos equivocamos al votar en las elecciones y sí, somos la minoría de la minoría, o sea, esa parte de la minoría que tiene acceso a la educación (hablo de la versión digamos completa, que se confunde en la globalización y no de aquella versión piloto que, efectivamente, constituye la infeliz base para que existan y permanezcan una serie de personajes adversos a la cultura, integridad y soberanía del país) y a los servicios básicos actuales para seguir la ruta evolutiva que trazara el mono y no quedarnos, por el contrario, con el fuego, la rueda y la pólvora; y de esa minoría, quienes aún recordamos o tratamos de no olvidar, al menos, no del todo, algunos conceptos básicos heredados de la cívica, la religión, la ética, y los de la conciencia propia, pues ¿de qué sirve el automóvil si aún se pone a debate qué se debe hacer si se tiene a un peatón justo frente a nosotros, en plena luz verde, aquella que, al igual que la ley, nos favorece (…)