Xenofobia en Imágenes

Enero 22, 2008

Xenofobia, la lacra del siglo

Cuando se creía estaba superada y confinada por fin a un oscuro rincón de la historia, la realidad logra desmentir estas suposiciones optimistas y muy por el contrario demuestra que el virus de la diferencia inducida evolucionó con las nuevas tecnologías y los nuevos medios de difusión, logrando niveles peligrosos de compenetración con la sociedad.

A continuación algunos de estos vicios en imágenes, todas ellas muy recientes por desgracia.

Están por todos lados

(*Si no puede leer/ver bien, haga click para agrandar la imagen)

En la web y en los principales canales de socialización de Internet:

El agravante parece ser las circunstancias, la tragedia (muerte, derrumbes, pérdida de seres queridos, entre otros, por si aún no se entiende), que no logra erradicar este tipo de sentimientos deshumanizantes.

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En manifestaciones masivas abiertas, promovidas y refrendadas por organismos e instituciones locales y/o de Estado:

Destacando la figura del camello y parte de la frase de la propaganda de la marcha “toda esa escoria venida de lejanas tierras”.

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En medios de promoción cultural:

Existen decenas de ellos regados por el país/los paises, que buscan promover no solo bienes de consumo, sino también y cada vez más bienes culturales; sin embargo, este afiche removió muchas emociones y fue muy popular en su momento.

Una lástima, debo decirlo, ya que por el contrario y sin miedo a equivocarme, se ve un creciente esfuerzo por acercar las manifestaciones de la cultura a nivel local, pero en fin.

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Enlaces Web:

El nazismo renace en el futbol


A second life …O los peligros de la interacción humana

Noviembre 6, 2007

Porque una vida a veces no basta…

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Ciertamente, un siglo no le es suficiente a algunos hombres de este mundo para ser aquellos que sueñan ser, para crear o para destruir, a veces, y transformar así, a su modo, ese aliento que se le concedió al nacer, eso que llamamos vida. Si está entre sus posibilidades ese poder absoluto, la recompensa será la satisfacción, de lo contrario el alma pide, implora, exige una segunda, tercera, milésima oportunidad, y no descansa y no hace caso del pesimismo al pretender un ínfimo retroceso de las manecillas del reloj (¡pobre, iluso, eres, hombre!), fenómeno comparable al arrepentimiento.

Como se puede ver, está en juego nuestro propio corazón, que se involucra en cantidades insondables en los hilos que tejen nuestra, o mejor dicho, nuestras vidas, pocas veces a voluntad propia, más bien como un capricho, solo uno más, del destino (si es que existe uno para cada quien). El escape entonces es una opción, económicamente atractiva, por cierto, debiera serlo, ya que a la imaginación y a los sueños aún no se les conoce un precio. Hablamos de otra vida, una segunda para empezar, donde en teoría seríamos todo lo que quisiéramos ser, no por cien ni mil, sino por más años, tal vez la eternidad, vivirla desde el ahora, desde la corruptibilidad de la carne, sin mediar ni juicio ni gloria…

Y así, el hombre, tras varios millones de años, creó el paraiso virtual. Lo único malo fue que lo hizo a su imagen mas no a su semejanza. Aún cuesta (¡felizmente!) imaginar que un mundo ideal sea, para la mayoría de nosotros, tan idéntico al que nos ha tocado vivir detrás del avatar, reducido al estado sólido, a la materia, al polvo; al intercambio frívolo, a la mediocridad, a la manipulación, a la vejación, a la interdicción, al mal uso del poder, a la vanidad e incluso a la debilidad. Sin embargo ahi está la lógica del mundo, pues todo esto explica hasta dónde hemos sido capaces de llegar, no lo que hicimos con el planeta (de describir eso se encargan los documentales y los ecologistas, claro), sino lo que hicimos con nosotros mismos. ¿Exterminio? Sabemos perfectamente lo que es eso…

Leí por ahi que en un pequeño espacio del simulador, Second Life se llama, las casas se contruyen, los bienes cuestan lo que cuestan en la Tierra, las personas se buscan (¡se buscan! Desde luego, el deseo no basta para hallarlas), y hasta me parece que el hogar también tiene un precio muy alto (sí, dije hogar, no casa), además me pareció ver que había uno que otro asaltante merodeando por las calles, una que otra empresa, uno que otro show, uno que otro club… me pregunto si no habrá algún mendigo, creado por el puro placer de los ojos humanos de un avatar. Lo cierto es que en el mundo de Linden Labs nuestros avatares desde ya conviven con cosas como el terrorismo y la prostitución, entre otras fuerzas que de seguro ganarán, para fortuna de algunos y para desdicha de muchos otros, autonomía de ejecución, con la misma o tal vez con mayor rapidez de la que gozan en la vida carnal.

¡Es el mundo, señores!, tal y como lo conocemos, dominado y dispuesto por fuerzas ajenas a la de la voluntad, solo que habitado por gente más lampiña y menos ojerosa que nosotros (las técnicas de animación nunca dejan de sorprendernos), y hasta podría decirse que se trata de gente más real, que estaría muy por encima de la modesta perfección que yace aqui en un paraiso perdido, perdido apenas justo cuando comenzaba a transcurrir, probablemente -dicen algunos científicos-, en el África.


El Gran Pez

Agosto 23, 2007

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“Para mí, la vida es algo muy extraño”

Algunos dicen que el Gran Pez no es otro que el propio Burton, y tal vez tengan razón, aunque para describirlo se necesiten mucho más que un gran pescado imaginario difícil de cazar y 125 minutos de cinta. Aquí los dejo con una entrevista al genial Tim Burton, a quien más de uno ya conoce, pero a quien también de alguna u otra manera siempre recurrimos para tratar de entender, a través de sus creaciones, el lenguaje universal que nos une a todos…

Tim Burton está contento. Contento como un chico, se podría decir, si no fuera porque Tim parece no haber dejado jamás de ser uno. Los pelos ensortijados, los anteojos rectangulares gigantes, de color azul y negro, los brazos en perpetuo movimiento: todo el embalaje Burton describe a la perfección a alguien que parece detenido en un momento de la infancia o preadolescencia en el que sentarse a hacer dibujitos en el cuarto, encerrarse a ver películas de ciencia ficción o hacer experimentos con animales domésticos podrían ser rutinas cotidianas.

Pero no. Tim Burton es un cineasta y ya tiene, créase o no, 45 años. Es cierto, sus filmes (Beetlejuice, las dos primeras Batman, El joven manos de tijera, ¡Marcianos al ataque!, entre otras) parecen provenir de un lugar más cercano a la imaginación fecunda de un chico suburbano que la de un adulto casado que vive en Londres y acaba de ser padre por primera vez. Pero en El gran pez, Burton parece haber encontrado la historia perfecta que le permite acercar el puente entre las inagotables fantasías infantiles y el amargo realismo de eso que llaman adultez.

El gran pez es la historia de una reconciliación no sólo entre un padre y un hijo sino entre dos mundos, para muchos, irreconciliables: la fantasía y la realidad. En el filme, Edward Bloom (Albert Finney) es un anciano que está a punto de morir. Will (Billy Crudup), su hijo, con el que no habla hace años, viene de Francia a verlo. No sólo intenta sanar viejas heridas, sino a conocer la verdadera historia de su padre. ¿El motivo? El viejo Ed siempre fue un fabulador, un mitómano, un contador de historias que ha hecho de su vida un cuento fantástico, plagado de gigantes, criaturas, circos ambulantes, brujas malignas y peces enormes. Al final de sus días, espera Will, su padre le dirá la verdad acerca de sus aventuras. (leer más)


Fuente: El Clarín

Enlaces:

Big Fish, Site Oficial de la Película

Tim Burton (biografía)

Tim Burton, smiling on the face of death (entrevista)


Un mundo mejor

Agosto 8, 2007

No contenta con el espacio que le ha tocado vivir, el contexto, el lugar, un tiempo en la historia, la humanidad ha tratado, desde hace ya muchos años atrás, de recrear un mundo nuevo, diferente, ideal, logrando así evadirse de los peligros que supone vivir en el hoy y en el ahora, la ambivalencia, la incertidumbre, la muerte, la destrucción, la vulnerabilidad… o, por el contrario, sumergirse en sus sueños, pasiones, ideales, aciertos y buena fortuna, todo desde su genuino e insondable -a veces- punto de vista, claro está que, no obstante poco o nada puede hacer para darle un giro de apenas cinco grados a la agria o dulce realidad.

A veces se suele encontrar esta especie de puerta de escape a la realidad en objetos o símbolos tan cotidianos como personales, que bien pueden ser un libro, un lugar, una canción, basta con que tengamos la llave que le haga a la cerradura y, con un mínimo de esfuerzo conocido como voluntad -de ahí le siguen la creatividad, la imaginación y tantos otros, dependiendo de la intensidad de la acción-, podremos ser capaces de adentrarnos, para siempre o por unos instantes, en el universo que supone alguna de esas entradas, justo exactamente hasta donde nuestra mente pueda llegar, sin límite alguno conocido. Eso, desde un plano individual.

¿Es que acaso no somos capaces de construir juntos un mundo mejor para todos?

Por si nos hemos olvidado de este principio básico y fundamental, aquí está, para recordárnoslo en este video, el genial y lúcido Charles Chaplin, interpretando a uno de sus ilustrativos personajes en un discurso de El Gran Dictador (*):

(…)

you the people have the power,

the power to create machines,

the power to create hapiness,

you the people have the power

to make this life free and beautiful,

to make this life a wonderful adventure,

then in the name of democracy

let us use that power,

let us all unite!

let us fight for a new world,

a decent world

(…)

 

(*) The Great Dictator, 1940

Primera película sonora de Charles Chaplin, es una sátira del fascismo y toda forma de dictadura, y en particular, de Adolf Hitler. Filmada desde los inicios de la Segunda Guerra Mundial, en esta película Chaplin interpreta a dos personajes: Adenoid Hynkel (parodia de Adlf Hitler) y a un barbero judío.

Más en:

Charlie Chaplin

Speech El Gran Dictador