Xenofobia en Imágenes

Enero 22, 2008

Xenofobia, la lacra del siglo

Cuando se creía estaba superada y confinada por fin a un oscuro rincón de la historia, la realidad logra desmentir estas suposiciones optimistas y muy por el contrario demuestra que el virus de la diferencia inducida evolucionó con las nuevas tecnologías y los nuevos medios de difusión, logrando niveles peligrosos de compenetración con la sociedad.

A continuación algunos de estos vicios en imágenes, todas ellas muy recientes por desgracia.

Están por todos lados

(*Si no puede leer/ver bien, haga click para agrandar la imagen)

En la web y en los principales canales de socialización de Internet:

El agravante parece ser las circunstancias, la tragedia (muerte, derrumbes, pérdida de seres queridos, entre otros, por si aún no se entiende), que no logra erradicar este tipo de sentimientos deshumanizantes.

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En manifestaciones masivas abiertas, promovidas y refrendadas por organismos e instituciones locales y/o de Estado:

Destacando la figura del camello y parte de la frase de la propaganda de la marcha “toda esa escoria venida de lejanas tierras”.

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En medios de promoción cultural:

Existen decenas de ellos regados por el país/los paises, que buscan promover no solo bienes de consumo, sino también y cada vez más bienes culturales; sin embargo, este afiche removió muchas emociones y fue muy popular en su momento.

Una lástima, debo decirlo, ya que por el contrario y sin miedo a equivocarme, se ve un creciente esfuerzo por acercar las manifestaciones de la cultura a nivel local, pero en fin.

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Enlaces Web:

El nazismo renace en el futbol


Curiosidades Peruanas

Enero 7, 2008

[Analogías con la niñez]

Anduve yo por la web y encontré en un blog estas líneas que pueden esbozar rápidamente varias de las cuestiones entretejidas en el reciente evento local que significó la venta de uno (sino el único) ‘negocio’ (ahora sabemos lo era) emblema del país: Supermercados Wong (¡y Metro!, solo que a veces se olvidan de mencionarlo por un tema que mencionaré enseguida), al chileno Cencosud.

Es curioso todo esto. Me recuerda a los clásicos despertares de las guerras de almohadas: ¡hasta que no le cae en la cara no se da cuenta uno de que no es un sueño! Hasta entonces se la pasaba uno respondiendo estando medio dormido aún, con otras almohadas a cuanto infante estuviera a su alrededor; el brazo solía moverse con inercia, con la misma inercia con la que se extienden los brazos de la cúpula burocrática de un país, respondiendo a los periodistas, a los pseudo-fiscalizadores y a los curiosos, hasta que ¡zas!, en la cara cae…

Y así, un tal ‘tanotelo’ dijo:

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Lo de los chilenos se llama POLITICA ENMARCADA DENTRO DE UN PROYECTO DE PAIS y para tener un proyecto de país hace falta IDENTIDAD NACIONAL, SENTIDO DE PERTENENCIA que es de lo que carecen los empresarios peruanos desde siempre. ¿Por qué Wong nunca se expandió a provincias pudiéndolo hacer?, ¿Por que nunca abrió un Supermercado, digamos, en Bolivia?. En Chile hay una política de estado de proyecto de país con un carácter geopolítico que fundo a mediados del s. XIX Diego Portales y que todos los chilenos desde sus politicos y empresarios hasta el que vende periódico en el quiosco, han aprendido muy bien. ¿Acaso creen que ese difamante video de Lima exhibido por LAN en sus aviones y ese ignominioso cotejo fotografico entre un sucio y patetico inexistente metro de Lima y el metro de Praga en su revista fue accidente? ¡¡NO!! Chile dentro de su proyecto de país tiene también una política de Estado cuyo fin es convertirse en pais lider en turismo en Sudamérica y saben que el Perú tiene mayor potencial en ese rubro y por lo tanto nos ven con recelo. Agárrense, Chile ha presentado a la UNESCO una lista de más de 19 candidatos para ser nominados patrimonio cultural de la humanidad, cosas que van desde una calle en Iquique, pasando por un sitio arqueológico, hasta La Moneda; el Perú solo tiene postulando 6. Todas estas cosas las saben nuestros politicos y toda la clase dominante del país pero no hacen nada, ¿saben por qué? porque adolecen del mismo mal del que siempre adolecieron; leamos un poco a Gonzales Prada y nos vamos a dar cuenta que el entreguismo de nuestra clase dirigente y dominante hacia Chile no es nueva. Y si no lo saben, entonces estamos peor. ¿Creen que los chilenos hubiesen perdonado este acto de sabotaje?.¡NO!.
Y que el dueño de Cencosud sea alemán no me extraña, los del grupo LUKSIC son de origen yugoslavo. los que hemos leido algo de historia sabemos que Chile fue siempre una especie de ‘portaaviones’ para capitales extranjeros y esto es tambien otra de sus polítcas de Estado delineadas hace mas de siglo y medio. Por eso no me extraña tampoco que se ofrecieran formalmente para recibir refugiados de la guerra Serbia-Bosnia.
En Resumen estamos frente a un país que se ha trazado clara, nacionalista y decidamente un derrotero. Vean un poco la televisión chilena y se van a dar cuenta que, en el ámbito pólitico, el enfretamiento no pasa por lo futil, como acusaciones de violacion, de censuras a gabinetes, etc. sino por lo que tiene que ver con politicas de Estado. Hace poco hubo un debate franco, abierto y candente sobre un proyecto de Educacion expresado en una ley. En el debate se involucraron hasta los escolares. Entonces esta claro que los chilenos por encima de sus discrepancias estan muy unidos y saben claro adonde quieren ir.
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Leído lo anterior, la primera frase que viene a mi mente es esta: es un hecho casi demostrable, casi un modelo teórico diría yo, el que cada evento -por asi decirlo- nacional, sea el fruto, más que de las circunstancias corrientes, de la historia, la estructura social, el grado de nacionalismo (que incluye el cero en su escala numérica, “ausencia de”) y tantos otros factores que describen la sociedad limeña, perdón, peruana, ya que las circunstancias que rodean estos hechos son, más para nuestra desventura que para nuestra gloria, una suerte de dejavus históricos. O dicho de otro modo, esto que acaba de ocurrir no es más que otro de tantos reflejos de la mal-estructurada ‘nación’ que se erigió varios decenios atrás, más que una pantalla de las decisiones enmarcadas en el telón bastante rasgado de la liberalidad de las sociedades.

Ante la cándida inquietud que expresaba el autor del post de arriba, de ‘¿Por qué Wong nunca se expandió a provincias pudiéndolo hacer?, ¿Por que nunca abrió un Supermercado, digamos, en Bolivia?, la respuesta es simplísima: NSE. (N de Nivel, S de Socio y E de Económico) Y es que en Lima eso es precisamente lo que rige el hacer, pensar y actuar de sus miles de habitantes: la ciudad se reduce a reinvindicar los parabienes del estatus, Estados Unidos pareciera estar en pañales si se le compara con este fenómeno. Fenómeno que, como hemos podido apreciar a lo largo de estos últimos años, ha sido exacerbado por quienes están detrás de un servilismo con el sobrenombre de servicio: ‘Ven tú, lleva esta bolsa (que por cierto es una ¡bolsita de 10 gramos aprox!) al carro, pero ¡rápido!, si no no te pago y encima hago que te despidan del trabajo, ¡faltaba más!, !(uno como) tú a mi!

Ni echarle la culpa a los comercios, a fin de cuentas ellos solo se adaptan a nuestra psicología de nación que, aunque pobre, constituyen las bases para definir al tipo de cliente al cual se pretende llegar. Y ni qué decir de poner una Wong en provincia, ¡por favor!, ¿no que Wong era para un NSE A/B+? Cierto escrúpulo asoma (aún, ¡felizmente!) al tener que explicar el significado de esta combinación de letras y signos numéricos. Lo cierto es que estos caracteres han logrado acaparar la materia gris de la ciudad, esa ciudad que dirige los destinos de la nación y con ella, la suerte del resto de los departamentos que aún le quedan al país. Así que ahora ya saben por qué el desarrollo no logra alcanzar al resto del alfabeto nacional que está muy por debajo de la letra C.

Lo de Bolivia imagino será algo muy parecido, o tal vez en este caso si aplique la regla de los escasos recursos o falta de capital para la inversión.

Teniendo en cuenta a la gran calabaza andante en la que Lima se ha convertido y que al parecer pretende serlo aún por muchos años más -basta echar un vistazo a los nuevos habitantes, los niños o bebés que acaban de nacer, cómo yacen contaminados, pocos o muchos de ellos, movidos por una cultura light que, no contenta con sedimentarse dia a dia en las calles de esta ciudad de una manera que raya con la aberración, la tienen de visita permanente en sus casas, y en su almohada, justo ahí, contándole cuentos para dormir; estos dignos esperpentos del plástico y del voyeurismo que, quienes tuvieron la últimamente-tan-desprestigiada tarea de educarles, no dudaron en inculcárselos-; no se puede exigir o pretender reclamar una nula y casi inexistente IDENTIDAD NACIONAL, SENTIDO DE PERTENENCIA, como decía alguien de evidente lucidez.

Sencillamente esto de la identidad no está en agenda.

(…)

También menciona por ahí el proyecto de país [que] hace falta. El proyecto más viable de país o de Lima para ser más exactos, sería un proyecto lo suficientemente light como para alcanzar los pilares de la defensa o de la educación inherentes a cualquier Estado o gabinete.

Por otro lado, leer el post de arriba me dio una vaga idea de lo que sería al igual que un niño que, en su natural egocentrismo y derecho real desde la perspectiva de sus hondos y vivaces ojos, de poseer todo en cuanto ve por derecho; coge y tira y jala y vuelve a jalar y destroza y pisotea y arranca… todo lo que tiene su amiguito, más pequeñito que él, más indefenso y menos gordito pero más agraciadito, coge todo y se lo lleva a la boca, y así acumula kilos, gana peso, se hace más gordito, está bien porque su despojado amiguito no está tan bien, no tan bien como él, y así se va haciendo de una fortuna y de un territorio cuando menos ostensible.


A second life …O los peligros de la interacción humana

Noviembre 6, 2007

Porque una vida a veces no basta…

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Ciertamente, un siglo no le es suficiente a algunos hombres de este mundo para ser aquellos que sueñan ser, para crear o para destruir, a veces, y transformar así, a su modo, ese aliento que se le concedió al nacer, eso que llamamos vida. Si está entre sus posibilidades ese poder absoluto, la recompensa será la satisfacción, de lo contrario el alma pide, implora, exige una segunda, tercera, milésima oportunidad, y no descansa y no hace caso del pesimismo al pretender un ínfimo retroceso de las manecillas del reloj (¡pobre, iluso, eres, hombre!), fenómeno comparable al arrepentimiento.

Como se puede ver, está en juego nuestro propio corazón, que se involucra en cantidades insondables en los hilos que tejen nuestra, o mejor dicho, nuestras vidas, pocas veces a voluntad propia, más bien como un capricho, solo uno más, del destino (si es que existe uno para cada quien). El escape entonces es una opción, económicamente atractiva, por cierto, debiera serlo, ya que a la imaginación y a los sueños aún no se les conoce un precio. Hablamos de otra vida, una segunda para empezar, donde en teoría seríamos todo lo que quisiéramos ser, no por cien ni mil, sino por más años, tal vez la eternidad, vivirla desde el ahora, desde la corruptibilidad de la carne, sin mediar ni juicio ni gloria…

Y así, el hombre, tras varios millones de años, creó el paraiso virtual. Lo único malo fue que lo hizo a su imagen mas no a su semejanza. Aún cuesta (¡felizmente!) imaginar que un mundo ideal sea, para la mayoría de nosotros, tan idéntico al que nos ha tocado vivir detrás del avatar, reducido al estado sólido, a la materia, al polvo; al intercambio frívolo, a la mediocridad, a la manipulación, a la vejación, a la interdicción, al mal uso del poder, a la vanidad e incluso a la debilidad. Sin embargo ahi está la lógica del mundo, pues todo esto explica hasta dónde hemos sido capaces de llegar, no lo que hicimos con el planeta (de describir eso se encargan los documentales y los ecologistas, claro), sino lo que hicimos con nosotros mismos. ¿Exterminio? Sabemos perfectamente lo que es eso…

Leí por ahi que en un pequeño espacio del simulador, Second Life se llama, las casas se contruyen, los bienes cuestan lo que cuestan en la Tierra, las personas se buscan (¡se buscan! Desde luego, el deseo no basta para hallarlas), y hasta me parece que el hogar también tiene un precio muy alto (sí, dije hogar, no casa), además me pareció ver que había uno que otro asaltante merodeando por las calles, una que otra empresa, uno que otro show, uno que otro club… me pregunto si no habrá algún mendigo, creado por el puro placer de los ojos humanos de un avatar. Lo cierto es que en el mundo de Linden Labs nuestros avatares desde ya conviven con cosas como el terrorismo y la prostitución, entre otras fuerzas que de seguro ganarán, para fortuna de algunos y para desdicha de muchos otros, autonomía de ejecución, con la misma o tal vez con mayor rapidez de la que gozan en la vida carnal.

¡Es el mundo, señores!, tal y como lo conocemos, dominado y dispuesto por fuerzas ajenas a la de la voluntad, solo que habitado por gente más lampiña y menos ojerosa que nosotros (las técnicas de animación nunca dejan de sorprendernos), y hasta podría decirse que se trata de gente más real, que estaría muy por encima de la modesta perfección que yace aqui en un paraiso perdido, perdido apenas justo cuando comenzaba a transcurrir, probablemente -dicen algunos científicos-, en el África.


El Gran Pez

Agosto 23, 2007

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“Para mí, la vida es algo muy extraño”

Algunos dicen que el Gran Pez no es otro que el propio Burton, y tal vez tengan razón, aunque para describirlo se necesiten mucho más que un gran pescado imaginario difícil de cazar y 125 minutos de cinta. Aquí los dejo con una entrevista al genial Tim Burton, a quien más de uno ya conoce, pero a quien también de alguna u otra manera siempre recurrimos para tratar de entender, a través de sus creaciones, el lenguaje universal que nos une a todos…

Tim Burton está contento. Contento como un chico, se podría decir, si no fuera porque Tim parece no haber dejado jamás de ser uno. Los pelos ensortijados, los anteojos rectangulares gigantes, de color azul y negro, los brazos en perpetuo movimiento: todo el embalaje Burton describe a la perfección a alguien que parece detenido en un momento de la infancia o preadolescencia en el que sentarse a hacer dibujitos en el cuarto, encerrarse a ver películas de ciencia ficción o hacer experimentos con animales domésticos podrían ser rutinas cotidianas.

Pero no. Tim Burton es un cineasta y ya tiene, créase o no, 45 años. Es cierto, sus filmes (Beetlejuice, las dos primeras Batman, El joven manos de tijera, ¡Marcianos al ataque!, entre otras) parecen provenir de un lugar más cercano a la imaginación fecunda de un chico suburbano que la de un adulto casado que vive en Londres y acaba de ser padre por primera vez. Pero en El gran pez, Burton parece haber encontrado la historia perfecta que le permite acercar el puente entre las inagotables fantasías infantiles y el amargo realismo de eso que llaman adultez.

El gran pez es la historia de una reconciliación no sólo entre un padre y un hijo sino entre dos mundos, para muchos, irreconciliables: la fantasía y la realidad. En el filme, Edward Bloom (Albert Finney) es un anciano que está a punto de morir. Will (Billy Crudup), su hijo, con el que no habla hace años, viene de Francia a verlo. No sólo intenta sanar viejas heridas, sino a conocer la verdadera historia de su padre. ¿El motivo? El viejo Ed siempre fue un fabulador, un mitómano, un contador de historias que ha hecho de su vida un cuento fantástico, plagado de gigantes, criaturas, circos ambulantes, brujas malignas y peces enormes. Al final de sus días, espera Will, su padre le dirá la verdad acerca de sus aventuras. (leer más)


Fuente: El Clarín

Enlaces:

Big Fish, Site Oficial de la Película

Tim Burton (biografía)

Tim Burton, smiling on the face of death (entrevista)


Un mundo mejor

Agosto 8, 2007

No contenta con el espacio que le ha tocado vivir, el contexto, el lugar, un tiempo en la historia, la humanidad ha tratado, desde hace ya muchos años atrás, de recrear un mundo nuevo, diferente, ideal, logrando así evadirse de los peligros que supone vivir en el hoy y en el ahora, la ambivalencia, la incertidumbre, la muerte, la destrucción, la vulnerabilidad… o, por el contrario, sumergirse en sus sueños, pasiones, ideales, aciertos y buena fortuna, todo desde su genuino e insondable -a veces- punto de vista, claro está que, no obstante poco o nada puede hacer para darle un giro de apenas cinco grados a la agria o dulce realidad.

A veces se suele encontrar esta especie de puerta de escape a la realidad en objetos o símbolos tan cotidianos como personales, que bien pueden ser un libro, un lugar, una canción, basta con que tengamos la llave que le haga a la cerradura y, con un mínimo de esfuerzo conocido como voluntad -de ahí le siguen la creatividad, la imaginación y tantos otros, dependiendo de la intensidad de la acción-, podremos ser capaces de adentrarnos, para siempre o por unos instantes, en el universo que supone alguna de esas entradas, justo exactamente hasta donde nuestra mente pueda llegar, sin límite alguno conocido. Eso, desde un plano individual.

¿Es que acaso no somos capaces de construir juntos un mundo mejor para todos?

Por si nos hemos olvidado de este principio básico y fundamental, aquí está, para recordárnoslo en este video, el genial y lúcido Charles Chaplin, interpretando a uno de sus ilustrativos personajes en un discurso de El Gran Dictador (*):

(…)

you the people have the power,

the power to create machines,

the power to create hapiness,

you the people have the power

to make this life free and beautiful,

to make this life a wonderful adventure,

then in the name of democracy

let us use that power,

let us all unite!

let us fight for a new world,

a decent world

(…)

 

(*) The Great Dictator, 1940

Primera película sonora de Charles Chaplin, es una sátira del fascismo y toda forma de dictadura, y en particular, de Adolf Hitler. Filmada desde los inicios de la Segunda Guerra Mundial, en esta película Chaplin interpreta a dos personajes: Adenoid Hynkel (parodia de Adlf Hitler) y a un barbero judío.

Más en:

Charlie Chaplin

Speech El Gran Dictador

 


Anorexia: un enfoque diferente

Agosto 5, 2007

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¿Qué publicista, doctor, terapeuta, moralista o reinvindicada ana tuvo la solemne idea de proclamar la ausencia de amor en las perturbadas pacientes que sufren de anorexia nerviosa o de cualquiera de sus nefastos derivados? Si lo que precisamente destilan estas chicas es eso, un rebasado y disperso, pero creciente ego, aquel elemento que hace al individuo consciente de su propia identidad y de su relación con el medio (¡¿publicitario?!). Una muestra clara de ello es el constante y afiebrado uso del espejo, aliado número dos, después de la balanza, de estas incólumes almas que buscan, entre otras tantas cosas, reflejar en sus pálidas mejillas la imagen de su heroína del último número de Bazaar.

Pareciera ser que la constancia es su lema, frente al cual se desvanece tanto argumento científico en rescate de estas ninfas pseudo-suicidas. Y seguirá desvaneciéndose aún más si es que no se cambia el enfoque viejo con que se viene tratando este problema década tras década. Pareciera un tanto lógico -salvo contadas excepciones de chicas que expresamente corren tras el objetivo de desaparecer del mapa, masoquismo incluido- pensar que la razón por la cual las susodichas se esmeran tanto por alcanzar la talla infra-S está muy lejos de ser la falta de autoestima, en el sentido de quererse a sí mismo. En cuanto al hecho de aceptarse a si mismo, creo que ahí si tienen toda la razón los profesionales de la salud mental, en derivarlas a consulta externa.

Volviendo al hecho de quererse a si mismo: si te quieres, crees que vales la pena, crees en tí, te fijas metas que sabes las cumplirás. Ahí es justo donde aparecen, sino todas, el grueso de pacientes de anorexia: ellas invierten en sí mismas, lo dan todo por el todo: tiempo, dinero, control, organización, y una racha de otros tantos valores (llamen a esto disciplina si así lo desean) que buena falta le harían a algunas mujeres -y hombres, por supuesto- que no están ni flacas ni anoréxicas y que, en el concepto popular, sí se quieren a si mismas. Si no, ¿por qué entonces pasan horas de horas quemándose el alma si no tienen la certeza de que tras su esfuerzo lograrán la extrema delgadez de pasarela?

Ellas, en mi opinión, se quieren, delgadas, pero se quieren. Al menos desde una difusa, distorsionada y acaso enferma concepción. Si volteamos la cara de la moneda, vemos que aquellas que se quieren, que lo comen todo y no devuelven nada, no son más que el grupo pasivo de la globalización feminista, que se resiste a caer en los tentáculos de la publicidad (¡que está por todas partes!, hasta en la amiga que os visita), que da media vuelta a la derecha pero siempre de frente, ante cualquier estímulo ponzoñoso que le grita que siendo flaca se vive mejor, no importa si tiene que llenarse el estómago con ínfimos gramos de arroz toda la semana, o simplemente es el descuido andante.

Lo que cuenta es saber que, si se quiere atacar con publicidad este problema causado precisamente por la publicidad (échenle la culpa a los padres y al universo entero que habita el cerebro de las chicas, pero lo cierto es que los mensajes externos resultan nocivos y peligrosamente persuasivos en estos casos, al menos), se debe actualizar algunos conceptos para que la campaña social obtenga el éxito deseado y se puedan recuperar estas y otras cándidas vidas.


Ratatouille ovacionada

Agosto 1, 2007

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Qué alegría tan grande tengo de que mi primer post oficial esté dedicado a la animación en el cine, tópico que llama profundamente mi atención por lo que supone: una parte esencial en la historia, no sólo del cine o la animación, sino de la humanidad; una fusión del plano cinematográfico y el arte digital y, como lo estoy viendo, un punto de reinvindicación, si acaso cabe el término, de los peligros de la desvirtuación que el formato 3d y su vasta estirpe estuvieron a punto de presenciar casi en simultáneo algunos meses atrás (léase boom de formatos extensamente ofensivos y destructivos al cien por cien que, estéticamente cuando menos, confinaban al 3d a un lugar oscuro, morboso, artificial, sin posibilidad de ofrecer alternativas más nobles de animación.

No obstante, creo y estoy segura de que es el hilo de la emoción el verdadero móvil de estas líneas, no sólo porque así lo señale mi perfil de blogger, sino porque hoy, mejor dicho ayer, tuve la grata experiencia de presenciar y participar de un acto bastante fuera de lo común -al menos en mi país y ciudad-, en una sala de cine local. Naturalmente no estoy hablando de la proyección de la película la cual, como ya les había comentado, es de animación, la famosa Ratatouille, una película de Pixar presentada, literalmente, por Disney Pictures.

Me refiero a la ovación espontánea del público, conformado principalmente por: niños, jóvenes, adolescentes, adultos, familias enteras, en pocas palabras, un público multigeneracional. Un público, por definición, sin mucha o con una apenas leve sintonía con los rigurosos criterios para calificar a una película, sobre todo una de animación, que hagan de ella una digna de ovación. ¿Qué fue entonces lo que pasó en la sala?

O bien el argumento, o bien las moralejas, la escenografía, tal vez el carisma de los personajes, la animación o el humor quizá, o el efecto mariposa o dominó, como quieran creer o llamarlo. Haciendo un breve pero necesario bosquejo, la película a grandes rasgos es una fábula gastronómica que ilustra, sin ser demasiado didáctica ni golosa, el valor, la constante lucha por seguir los ideales, los sueños nobles, la confianza en uno mismo y la necesidad de una vida colectiva e individual para el bien común, en otras palabras, la cooperación (algunos la llamarán solidaridad). Son sólo algunos de los valores personificados por la rata-chef Remy y Linguini, personajes principales de la última maravilla de la Pixar.

A esto nos tiene bien acostumbrados esta corporación que, según mi singular apreciación, es ahora lo que Disney era hace un par de décadas atrás. Tal vez resulte un tanto difícil establecer un punto de comparación, una hebra común para ambas madejas pero, como ya había advertido en alguna entrada previa, es una apreciación, al igual que lo es el hecho de que crea que, si bien de chica soñaba con trabajar en Disney, ahora más bien me incline por hacerlo en Pixar. Pienso que actualmente posee ese hilo conductor (¿magia?) que es capaz de despertar las emociones más dulces y nobles de cualquier ser humano, sea cual sea su condición.

Aún no se le conoce un lenguaje subliminal como se pretendió -con razón o sin ella- atribuírsele a Disney en su momento, pero lo cierto es que construye una realidad de ensueño: moldea la vida, la recrea tal y como la haría un actor, un escultor, o cualquiera capaz de darle forma a lo real y a lo irreal, a la forma y al fondo, al molde y a la esencia, al cuerpo y al alma…

Espero poder contribuir en alguna otra ocasión, no muy lejana espero, con un post algo más extenso que este, relacionado con alguno o varios de estos temas. No diré lo que todos o la gran mayoría ya percibió, todos incluidos chefs, quienes han debido ya haberse conectado con la historia de una manera especial: que la película es emotiva por su gracia y belleza, y qué me dicen de la banda sonora, de lujo ¿no? ¡A querer a las ratas se ha dicho! 

Me despido, hasta pronto, nos vemos.

En la Web:

Ratatouille, site oficial de la película

Un poco más de esta película de Pixar