[Analogías con la niñez]
Anduve yo por la web y encontré en un blog estas líneas que pueden esbozar rápidamente varias de las cuestiones entretejidas en el reciente evento local que significó la venta de uno (sino el único) ‘negocio’ (ahora sabemos lo era) emblema del país: Supermercados Wong (¡y Metro!, solo que a veces se olvidan de mencionarlo por un tema que mencionaré enseguida), al chileno Cencosud.
Es curioso todo esto. Me recuerda a los clásicos despertares de las guerras de almohadas: ¡hasta que no le cae en la cara no se da cuenta uno de que no es un sueño! Hasta entonces se la pasaba uno respondiendo estando medio dormido aún, con otras almohadas a cuanto infante estuviera a su alrededor; el brazo solía moverse con inercia, con la misma inercia con la que se extienden los brazos de la cúpula burocrática de un país, respondiendo a los periodistas, a los pseudo-fiscalizadores y a los curiosos, hasta que ¡zas!, en la cara cae…
Y así, un tal ‘tanotelo’ dijo:
Y que el dueño de Cencosud sea alemán no me extraña, los del grupo LUKSIC son de origen yugoslavo. los que hemos leido algo de historia sabemos que Chile fue siempre una especie de ‘portaaviones’ para capitales extranjeros y esto es tambien otra de sus polítcas de Estado delineadas hace mas de siglo y medio. Por eso no me extraña tampoco que se ofrecieran formalmente para recibir refugiados de la guerra Serbia-Bosnia.
En Resumen estamos frente a un país que se ha trazado clara, nacionalista y decidamente un derrotero. Vean un poco la televisión chilena y se van a dar cuenta que, en el ámbito pólitico, el enfretamiento no pasa por lo futil, como acusaciones de violacion, de censuras a gabinetes, etc. sino por lo que tiene que ver con politicas de Estado. Hace poco hubo un debate franco, abierto y candente sobre un proyecto de Educacion expresado en una ley. En el debate se involucraron hasta los escolares. Entonces esta claro que los chilenos por encima de sus discrepancias estan muy unidos y saben claro adonde quieren ir.
Leído lo anterior, la primera frase que viene a mi mente es esta: es un hecho casi demostrable, casi un modelo teórico diría yo, el que cada evento -por asi decirlo- nacional, sea el fruto, más que de las circunstancias corrientes, de la historia, la estructura social, el grado de nacionalismo (que incluye el cero en su escala numérica, “ausencia de”) y tantos otros factores que describen la sociedad limeña, perdón, peruana, ya que las circunstancias que rodean estos hechos son, más para nuestra desventura que para nuestra gloria, una suerte de dejavus históricos. O dicho de otro modo, esto que acaba de ocurrir no es más que otro de tantos reflejos de la mal-estructurada ‘nación’ que se erigió varios decenios atrás, más que una pantalla de las decisiones enmarcadas en el telón bastante rasgado de la liberalidad de las sociedades.
Ante la cándida inquietud que expresaba el autor del post de arriba, de ‘¿Por qué Wong nunca se expandió a provincias pudiéndolo hacer?, ¿Por que nunca abrió un Supermercado, digamos, en Bolivia?, la respuesta es simplísima: NSE. (N de Nivel, S de Socio y E de Económico) Y es que en Lima eso es precisamente lo que rige el hacer, pensar y actuar de sus miles de habitantes: la ciudad se reduce a reinvindicar los parabienes del estatus, Estados Unidos pareciera estar en pañales si se le compara con este fenómeno. Fenómeno que, como hemos podido apreciar a lo largo de estos últimos años, ha sido exacerbado por quienes están detrás de un servilismo con el sobrenombre de servicio: ‘Ven tú, lleva esta bolsa (que por cierto es una ¡bolsita de 10 gramos aprox!) al carro, pero ¡rápido!, si no no te pago y encima hago que te despidan del trabajo, ¡faltaba más!, !(uno como) tú a mi!
Ni echarle la culpa a los comercios, a fin de cuentas ellos solo se adaptan a nuestra psicología de nación que, aunque pobre, constituyen las bases para definir al tipo de cliente al cual se pretende llegar. Y ni qué decir de poner una Wong en provincia, ¡por favor!, ¿no que Wong era para un NSE A/B+? Cierto escrúpulo asoma (aún, ¡felizmente!) al tener que explicar el significado de esta combinación de letras y signos numéricos. Lo cierto es que estos caracteres han logrado acaparar la materia gris de la ciudad, esa ciudad que dirige los destinos de la nación y con ella, la suerte del resto de los departamentos que aún le quedan al país. Así que ahora ya saben por qué el desarrollo no logra alcanzar al resto del alfabeto nacional que está muy por debajo de la letra C.
Lo de Bolivia imagino será algo muy parecido, o tal vez en este caso si aplique la regla de los escasos recursos o falta de capital para la inversión.
Teniendo en cuenta a la gran calabaza andante en la que Lima se ha convertido y que al parecer pretende serlo aún por muchos años más -basta echar un vistazo a los nuevos habitantes, los niños o bebés que acaban de nacer, cómo yacen contaminados, pocos o muchos de ellos, movidos por una cultura light que, no contenta con sedimentarse dia a dia en las calles de esta ciudad de una manera que raya con la aberración, la tienen de visita permanente en sus casas, y en su almohada, justo ahí, contándole cuentos para dormir; estos dignos esperpentos del plástico y del voyeurismo que, quienes tuvieron la últimamente-tan-desprestigiada tarea de educarles, no dudaron en inculcárselos-; no se puede exigir o pretender reclamar una nula y casi inexistente IDENTIDAD NACIONAL, SENTIDO DE PERTENENCIA, como decía alguien de evidente lucidez.
Sencillamente esto de la identidad no está en agenda.
(…)
También menciona por ahí el proyecto de país [que] hace falta. El proyecto más viable de país o de Lima para ser más exactos, sería un proyecto lo suficientemente light como para alcanzar los pilares de la defensa o de la educación inherentes a cualquier Estado o gabinete.
Por otro lado, leer el post de arriba me dio una vaga idea de lo que sería al igual que un niño que, en su natural egocentrismo y derecho real desde la perspectiva de sus hondos y vivaces ojos, de poseer todo en cuanto ve por derecho; coge y tira y jala y vuelve a jalar y destroza y pisotea y arranca… todo lo que tiene su amiguito, más pequeñito que él, más indefenso y menos gordito pero más agraciadito, coge todo y se lo lleva a la boca, y así acumula kilos, gana peso, se hace más gordito, está bien porque su despojado amiguito no está tan bien, no tan bien como él, y así se va haciendo de una fortuna y de un territorio cuando menos ostensible.